viernes, 26 de abril de 2013

Establecer objetivos en la gestión del tiempo

Indudablemente, una buena planificación permite ahorrar tiempo, en éste y en todos los terrenos. Cuanto mejor planifique y distribuya su tiempo, mejor lo aprovechará.

El primer elemento de cualquier planificación es definir los objetivos. El primer paso para distribuir adecuadamente su tiempo es decidir qué es lo que se quiere conseguir.

Objetivos bien definidos y claros son esenciales antes de poner en marcha cualquier gestión del tiempo. Saber a dónde quiere llegar, o qué metas desea alcanzar son un requisito imprescindible de todo plan. Sólo así, al final, cuando el mismo haya concluido, podrá hacer una valoración de los logros; los objetivos señalan el parámetro de evaluación de un plan. Unos objetivos bien definidos concentran las fuerzas en un preconcebido centro de gravedad. En fin, establece objetivos precisos son la clave de un buen aprovechamiento del tiempo.

Esos objetivos, por otra parte, han de guiar en todo momento las diversas actuaciones en este campo, porque, de lo contrario y en palabras de Mark Twain “Cuando hemos perdido de vista nuestro objetivo, redoblamos nuestro esfuerzo”. Se puede afirmar que “Definir bien los objetivos y planificar las actividades para conseguirlos es una parte importante del éxito”.

Establecer objetivos marca el camino. Sólo si estos están claramente definidos se podrá hacer una evaluación la eficacia en el uso del tiempo. El éxito se logra a través del tiempo. En palabras de Stephen R. Covey, es necesario “poner la brújula antes que el reloj”.

Como decíamos, lo primero es delimitar perfectamente los objetivos, ya que no puede organizar bien su tiempo si no sabes antes cuáles son los objetivos prioritarios, es decir, si no tiene claro qué es lo que quiere conseguir ni dónde quiere llegar.

Y, puesto que hay una jerarquía de objetivos, lo mejor es comenzar por los más importantes: los de largo plazo. Por tanto debemos definir en primer lugar las prioridades mensuales, luego las semanales y finalmente las diarias.

Aun así siempre debemos ser relativamente flexibles, de modo que pueda acomodarlos a los cambios que puedan surgir durante el desarrollo de los mismos. De hecho, es recomendable revisar periódicamente las prioridades y objetivos, por ver si es necesario modificarlos en algún aspecto.

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